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Pan dulce HELADO

Noviembre 25, 2008

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¿Qué es el rompimiento de fuente?

¡No te asustes!…La rotura de la fuente no significa correr al hospital, depende del color del líquido y las contracciones.

Alrededor del 15 por ciento de los partos comienzan rompiendo la “bolsa de aguas”, es decir se rompen membranas y sale el líquido amniótico. Este síntoma, junto con el desprendimiento del tapón mucoso y las contracciones son signos de que el parto comienza.
La ruptura puede presentarse en cualquier momento; deberás mantener la calma y no precipitarte para ir al hospital, a menos que las aguas presenten un color verdoso o amarillento. Durante nueve meses, el líquido amniótico es la protección natural del bebé contra las agresiones del exterior. Pero cuando llega el momento del parto, el pequeño necesita vía libre para salir, por eso su cabecita presiona contra el suelo de la pelvis y la bolsa que lo contiene se rompe, provocando el derrame del líquido amniótico. A veces, la bolsa sólo sufre un desgarre. Entonces puedes experimentar pérdidas continuas de pequeñas cantidades del líquido, claro y acuoso.Una vez rota la bolsa, el feto está expuesto a los agentes infecciosos. Preparándote para ir al hospital
Cuando se ha “roto aguas”, es preferible que acudas al hospital o llames a tu doctor aunque no tengas contracciones. El bebé necesita la protección del líquido amniótico, y si esa protección se pierde, es mejor que nazca. Tan solo no te asustes, prepárate tranquilamente para ir al hospital (maleta, documentos, etc.) y sigue las indicaciones de tu doctor. El color del líquido
Si ocurre que “rompes aguas”, es conveniente que observes cuál es su color. Normalmente, el líquido amniótico es incoloro y transparente como el agua. Sin embargo, en algunos casos presenta un color verdoso o amarillento. Esta tonalidad significa que el bebé ha hecho su primera deposición antes de nacer. En ocasiones ese signo puede ser indicio de sufrimiento fetal, por lo que deberás dirigirte sin demora a la clínica u hospital. Ya estando allá, si aún no tienes contracciones, es posible que te administren oxitocina (un goteo que provoca las contracciones) para inducir el parto. La ruptura no espontánea
A veces la bolsa de aguas no se rompe de modo espontáneo pero empezarás a sentir contracciones muy seguidas. Si el personal médico y tu doctor consideran que ya ha llegado el momento del parto, desgarrarán la bolsa. Se trata de una intervención totalmente indolora, que ni siquiera se siente y que acelera el proceso del parto.

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Consejos útiles para que la hora del parto no se transforme en una emergencia

No todos los partos son iguales y algunos son impredecibles. Para que esté preparada, lea estas recomendaciones y sepa qué hacer cuando empiecen las contracciones y llegue la hora del nacimiento del bebé.

La madre no tiene que convertirse en su propia partera, siempre y cuando asista a los controles prenatales, así asegura su estado de salud y el de su bebé. El médico la pesa, le toma la tensión, analiza el crecimiento del feto, los factores de riesgo; controla las contracciones y analiza la dilatación. “Si no consulta con su ginecólogo, es más probable que tenga complicaciones como: infecciones urinarias, sangrado y hasta mortalidad materna”, según la ginecoobstetra Ivonne Jeannette Díaz.

Cuando un problema se detecta a tiempo, se pueden evitar partos abruptos. La ginecoobstetra asegura que “si la paciente tiene flujo o problemas con el cuello de la matriz, se pueden romper las membranas”.

Por otro lado, es ideal que la embarazada se vacune y se aplique la inyección contra el tétano, porque existe la probabilidad de que tenga al bebé en un lugar sin la adecuada asepsia como en la calle o en un carro y es factible adquirir infecciones.

Una mujer que en las últimas semanas de embarazo se encuentre trabajando debe tener el teléfono de su médico o un sistema de ambulancias de emergencias a la mano.

Signos de alarma

La embarazada debe reconocer ciertos síntomas para actuar de la manera correcta. Por ejemplo, la salida de líquido amniótico o ruptura de fuente “ocurre cuando la mujer siente que está saliendo una sustancia abundante, es como si se estuviera orinando”, aclara la ginecoobstetra Díaz.

También es importante detectar la presencia de sangrado. “Si pasa, debe dirigirse a un servicio de urgencias idealmente acompañada, porque en una gestante con contracciones a veces se presenta baja de tensión y desmayos”, enfatiza la especialista.

A partir de los ocho meses comienzan las falsas contracciones, que son infrecuentes, rápidas y sin dolor. Pero cuando siente como si tuviera una pelota dura en el vientre y dolor en la vagina o la espalda, es porque el cuello de la matriz se está dilatando. En algunos casos, la tensión puede subir: sentir dolor de cabeza e incluso tener hinchazón. Aunque es normal que al final de la tarde le aprieten los zapatos, no es lo mismo en las horas de la mañana.

Ya viene, ¿qué hago?

Procure que la mente no se ocupe ni del dolor ni de la intensidad de la contracción; para eso, concéntrese en la respiración. “Es adecuado tener al lado a una persona de confianza, que sea fuerte y esté pendiente de la gestante física y emocionalmente”, recomienda la instructora de psicoprofilaxis obstétrica Martha Cuadros.

Es normal que al comienzo sienta temor, pero debe calmarse, tomar aire y contar diez segundos. “Durante el momento de la contracción se le disminuye el oxígeno al bebé; para que le llegue el suficiente, debe exhalar despacio e inhalar con calma. Nunca rápido o seguido, porque le dará mareo y las manos se le pueden dormir”, explica Díaz.

La paciente no puede deambular cuando hay ruptura de membranas o sangrado, debe estar en una silla de ruedas o en una camilla, porque hay riesgo de que se salga el cordón. Martha Cuadros afirma que en el momento de la ruptura de membranas, el fluido de color blanco no debe preocuparla, simplemente requiere una toalla higiénica para contenerlo. En cambio, si es de color verde significa que está meconiado, es decir, que el bebé hizo deposición dentro del útero y tiene riesgo de tragárselo. En ese caso, evite caminar para evitar el sufrimiento fetal.

“Si no hay ruptura de membranas por el momento, la mujer puede bañarse y estar en la tina durante un tiempo si se siente cómoda. Antes de dirigirse al hospital puede ir al baño y consumir líquido, no gaseosas, té o leche, porque producen gases”, recomienda la instructora de psicoprofilaxis Martha Cuadros.

Las posiciones de yoga, recostarse contra la pared y acostarse en cuatro, apoyada sobre los codos, hacen masajes en la zona pélvica sin ejercer presión sobre la columna, y en momentos previos al nacimiento sirven para relajar a la embarazada.

“Las luces negras o el zumbido en los oídos son signos de alarma que indican tensión alta. Estos síntomas, al igual que las ganas de pujar, el sangrado o las contracciones cada tres minutos, indican que es hora de irse a la clínica”, aclara Cuadros.

Cuando es inevitable…

Si llega el momento y usted está sola, recuéstese en una silla reclinable o cama con almohadas y ponga las rodillas hacia atrás, flexionadas, para que el movimiento de la pelvis ayude a expulsar el bebé y le dé más espacio. El niño sale prácticamente solo.

Cuando esté afuera, debe masajearlo en la espalda con cuidado para que la boca del niño no toque el suelo o su cuerpo. No es necesario cortar el cordón inmediatamente, es preferible esperar a que llegue ayuda, porque, puede originarse una hemorragia y producir infecciones. Si se rompe, haga un nudo a cada lado del cordón para detener la circulación.
Masajee los pezones para contraer el útero o coloque al niño en el pecho para que succione. “De esta manera sentirá como si tuviera otro parto, pero colaborará para que la placenta se comience a desprender sin que se presenten sangrados”, recomienda la ginecoobstetra.

¿Qué debe tener listo?

A partir del séptimo mes debe preparar una maleta con los implementos básicos. Fundamental para ella las toallas sanitarias para calmar hemorragias después del parto, la pijama, un brasier de maternidad y un panty faja. Por su ropa, no se preocupe, porque nada le queda bueno después del parto y con la misma que entra, sale del hospital. “No olvide llevar los exámenes previos al parto, las ecografías y la prueba de anestesia, si la realizó, y no tenga las uñas de manos o pies pintadas”, recomienda la instructora psicoprofiláctica.

En el caso del bebé es importante tener la primera muda (camiseta de manga corta, esquimal y patines), pijama y pañales. No sobran los elementos de aseo como el jabón y el champú. Lleve dos cobijas y un sliping para la salida de la clínica.

Por Margarita Barrero F.
Redactora ABC del bebé.
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Elimine las náuseas del embarazo

El 90 por ciento de las embarazadas experimenta sensación constante de trasbocar, la cual aparece particularmente en las mañanas, por lo que se ha denominado la enfermedad matutina.

Bibiana Castillo, inexplicablemente, sintió fastidio por algunos alimentos, entre esos el aguacate, que tanto le gustaba. Cuando entraba a la casa y olía el desinfectante del piso, tenía ganas de vomitar y hasta le fastidiaba el olor de su marido al despertar a su lado en la mañana.

Ella estaba comenzando a sentir las náuseas características del embarazo. Dos semanas después se hizo la prueba y el resultado fue positivo. La sensación que sentía no era accidental; en su cuerpo estaban ocurriendo cambios importantes y el malestar que sentía era una reacción.

Con la gestación llegan los episodios de vómito, sin que se ponga en riesgo el estado de hidratación de la madre. Sin embargo, “en un grupo menor de embarazadas se hacen demasiado frecuentes, aparecen a destiempo, cada vez más intensamente y de manera súbita, convirtiéndose en un problema médico que requiere cuidado y buena alimentación”, asegura el ginecoobstetra Jimmy Castañeda.

¿Por qué se producen?

Según los especialistas, el alto nivel hormonal al comienzo del embarazo genera una acción placentaria que origina corticoides, hormonas y sustancias que están encaminadas a mantener el embarazo. El ginecoobstetra explica lo que ocurre cuando se elevan sus niveles en la sangre: “Se produce alteración de los centros bulbares que controlan los movimientos gástricos, disparando la sensación de náusea o la aparición del vómito”.

Además, las mujeres en embarazo evacuan más lentamente el tránsito intestinal, lo cual favorece la aparición de las náuseas. Otro cambio ocurre en el músculo liso que forma el útero porque se relaja para permitir su crecimiento y reduce el espacio de los demás órganos.

Los problemas emocionales también repercuten en el proceso de la gestación, ya que empeoran el vómito. “La percepción del embarazo es importante; no siempre la madre es consciente de lo que está sintiendo y puede experimentar frustración o decepción e, incluso, no aceptar su condición”, asegura Jimmy Castañeda.

También las enfermedades ajenas a la condición pueden afectar a la madre y generar molestias gástricas; es el caso de las infecciones urinarias o los problemas de gripa.

¿Será que es normal?

Estos síntomas son naturales en la primera parte del embarazo y tienen otro pico no tan fuerte en el séptimo y el octavo mes.

Pero en el caso de que no se presenten, también es normal, porque eso depende de las condiciones de salud que favorecen o empeoran el problema; por ejemplo, la tiroides, el azúcar y los embarazos múltiples.

Si la mujer tiene un problema gástrico o intestinal de base como la gastritis, el colon o el intestino irritable, es probable que tenga aumento de la sensación.

Cuando los vómitos son persistentes, sobre todo al final del embarazo, se tiene que descartar otro tipo de patología que debe ser evaluada por el médico. Si hay deshidratación urge acudir a consulta, porque pueden presentarse complicaciones.

Aunque las náuseas no afectan al bebé, sí disminuyen la calidad de vida durante el embarazo.

El vómito

Usualmente es matutino. Aunque se pueden presentar algunos casos especiales,
la mujer siente la necesidad de vomitar una o dos veces al día y estos episodios no pueden ir en incremento; al contrario, deben disminuir con los meses.

La sensación no se asocia con el dolor abdominal.

¿Qué hacer?

Para evitar la sensación de náuseas, tenga en cuenta:

Por Margarita Barrero.
Redactora ABC del bebé.
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:: Medidas de seguridad para prevenir y no lamentar

Cada conducta del adulto puede poner o no en riesgo la vida del niño. Consejos para que cada espacio y situación aseguren el bienestar del menor.

Los accidentes se pueden prevenir. Hay que tener en mente que el comportamiento de un adulto puede ser un factor de riesgo o de seguridad para la salud y bienestar de los niños.

¿Sabía usted que la confianza, descuido, omisión, imprudencia, irresponsabilidad y desconocimiento humanos provocaron la muerte de 9.275 menores de 18 años entre 1994 y 2003? 4.039 de ellos murieron ahogados y de estos, 1.785 eran menores de 5 años.

Para evitar este tipo de fatalidades, se pueden hacer campañas educativas de manera permanente. El Ministerio de la Protección Social, por ejemplo, tiene una estrategia denominada Viviendas saludables ‘para que viva mi hogar’, iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuyo objetivo es promover la salud y el bienestar de los habitantes del hogar a través de acciones de promoción y prevención

“Se busca reducir factores de estrés sicológico y social y mejorar el entorno ambiental. También, que la vivienda, desde su construcción, infraestructura, ubicación y distribución de espacios sea saludable y que dentro de ésta existan relaciones interpersonales cordiales y de respeto, así como calidad de vida”, explica Mayden Cardona Cortés, Coordinadora de la Estrategia Nacional de Entornos saludables, del Ministerio de la Protección Social.

Según la Organización Mundial de la Salud, “la familia debe poseer una cultura de la salud, que le permita eludir conductas de riesgo y hábitos tóxicos, proporcionando condiciones favorables para la atención del anciano, el niño y el enfermo”.

Lo anterior se traduce en la adopción de prácticas saludables, precavidas y diligentes en todo momento y lugar; por eso, para cada espacio y circunstancia deben existir acciones responsables, pues la omisión, la confianza o el descuido pueden convertirse en errores fatales. Estas son algunas de ellas.

[u][b]Cuartos y escaleras[/b][/u]
• Guarde en un lugar seguro implementos de costura como tijeras, agujas y/o cuchillas.

• No tenga armas de fuego en la casa. Si las tiene, déjelas descargadas y bajo llave.

• Las cuerdas de las cortinas o persianas deben estar muy altas.

• Ventanas cerradas, con cerrojos de difícil maniobra y alcance para los pequeños.

• Mantenga los juguetes de los niños en sitios donde los puedan alcanzar fácilmente.

• Nunca deje la cama o la cuna del menor al lado de la ventana.

• Adhiera a la pared las repisas que sostienen libros y juguetes, de forma que no se vengan abajo.

• Si en el cuarto hay televisor, asegúrelo en un soporte especial.

• Cubra los tomacorrientes con protectores.

• Las lámparas de mesa nunca deben tener bombillos de alto voltaje.

• No deje medicamentos en mesitas de noche u otros lugares de fácil acceso. Destruya los que estén vencidos y conserve los fármacos en sus envases originales.

• Coloque barandas en escaleras y terrazas.

• No deje la plancha caliente en lugares de fácil acceso. Desconéctela cuando suene el teléfono.

[u][b]En el baño[/b][/u]
• No debe haber aparatos o tomas eléctricos cerca de áreas húmedas.

• Nunca deje a un niño solo en la ducha o en la tina. Envuelva a su bebé en una toalla y llévelo consigo.

• Instale un dispositivo para cerrar el inodoro o mantenga la puerta del baño cerrada en todo momento, con dispositivos de cierre que impidan el acceso del menor.

• Cuchillas de afeitar, jabones, champú, maquillaje, secadores y otro tipo de objetos deben permanecer en un lugar seguro, lejos del alcance de los niños.

• El piso del baño siempre debe permanecer seco.

• Cierre las puertas (e instale cobertores para las manivelas de las puertas) en cada habitación donde su hijo no debería entrar para evitar que recorra lugares que no estén a prueba de niños.

[u][b]Sala y comedor[/b][/u]
• Mantenga los enchufes, cables, rosetas y tomas en buen estado.

• Proteja con tapones plásticos los tomacorrientes. Evite sobrecargarlos con varios aparatos porque se recalientan y pueden incendiarse.

• Los bordes de los vidrios de las mesas no deben estar desportillados.

• Sujete repisas y evite poner demasiados objetos sobre estas.

• Asegure tapetes.

• Cortinas y persianas no deben tener cordones sueltos.

• No coloque velas o veladoras encendidas cerca de objetos o materiales inflamables (telas, tapetes, cobijas).

• Mantenga los pisos despejados.

• No deje vidrios rotos en ventanas, puertas u otro lugar.

• Mantenga las ventanas cerradas, con cerrojos de difícil maniobra y alcance.

• No tome líquidos calientes cuando cargue al bebé.

• Evite dejar al alcance de los pequeños porcelanas u objetos cortopunzantes.

• Los cuadros deben estar bien sujetados a las paredes.

• Mantenga cerrada la puerta de salida. El cerrojo, en lo posible, debe ser alto.

• Todo mueble debe estar asegurado y sus cajones, con llave.

[u][b]Cocina[/b][/u]

• Tenga limpio el tubo de escape de ollas a presión para evitar que se obstruya y explote.

• Deje en un lugar seguro fósforos, velas y encendedores.

• No almacene en el mismo sitio fármacos, productos de aseo, fungicidas o productos para animales. Guarde venenos, productos químicos y de aseo lejos de los infantes.

• Bote los envases desocupados que hayan contenido venenos o productos tóxicos.

• No llene recipientes de gaseosas u otros refrescos con productos químicos.

• Los menores no deben acercarse a la estufa cuando esté cocinando. Coloque las ollas en los fogones de atrás. Mangos de sartenes y ollas deben mirar hacia adentro.

• No ofrezca a los niños líquidos hirviendo.

• La estufa no debe quedar prendida cuando la familia salga de la casa.

• No deje a la mano bolsas plásticas.

• Cierre muy bien las llaves del gas.

• El piso de la cocina debe permanecer seco

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